PUENTES: ESOS NO-LUGARES
| Puentes de avd. Gómez Laguna sobe el Canal Imperial (centro) y acceso a Valdefierro (dcha.). Paradigma de no-lugares © JAD 20260911 |
¿Qué son los no-lugares?
El concepto de no-lugar se utiliza en el ámbito de la sociología y la antropología cultural y fue consolidado por el antropólogo y etnólogo francés Marc Augé en su obra Los no lugares, espacios del anonimato: una antropología de la sobremodernidad (1992).
Augé define los no-lugares como aquellos espacios de transito que no tienen la suficiente importancia y calidad para ser considerados como lugares antropológicos.
Se suelen poner como ejemplos típicos de no-lugares un centro comercial, una autopista, una habitación de hotel, la sala de espera de una consulta o un aeropuerto. Son espacios caracterizados por el tránsito de los individuos, donde se permanece por obligación y estrictamente el tiempo necesario y donde no se establecen relaciones de convivencia y comunicación, o éstas son artificiales. Los no-lugares son producto del fenómeno que Augé denomina sobremodernidad.
Dice el filósofo Ramón Alcoberro que Augé destaca en el mundo actual una característica específica que es la sobremodernidad, una época en la que abundan los acontecimientos, aunque no resulten significativos.
Se trata de una era de sobreabundancia, que conduce a la vacuidad en la que se vive en medio de un proceso de aceleración (tecnológica, social, informacional) que conduce a la uniformización del mundo, pero también es un tiempo de vacío de ideas; de estar y pasar pero sin ser ni permanecer.
Es en arquitectura y urbanismo donde mejor se plasma el concepto de no-lugar: espacios impersonales de circulación y consumo, diseñados para no permanecer.
Entiendo, pues, que los no-lugares son espacios no acogedores, donde la estancia es desagradable porque el entorno se percibe como incómodo, desapacible u hostil. En fin, lugares donde prima el anonimato y la estancia es fugaz; lugares donde no apetece estar.
| Tableros de los puentes de avd. Gómez Laguna sobre el Canal. La infraestructura extiende el no-lugar bajo ella © JAD 20260907 |
Por el contrario, son lugares antropológicos los centros históricos de las ciudades o los espacios vitales como plazas o mercados, así como aquellos otros espacios en los que las personas establecen relación.
La calificación de no-lugar no es absoluta y depende de las preferencias de los grupos. Así, se pone como ejemplo el centro comercial, donde los jóvenes pueden construir su lugar de encuentro y convivencia pero para los adultos sigue siendo un lugar de tránsito.
Alcoberro dice también que, actualmente, ante la crisis económica muchos centros comerciales en todo el mundo se han ido convirtiendo en refugios de parados y subempleados que solo buscan en ellos la calefacción y el aire acondicionado porque no tienen capacidad para consumir.
¿Qué lugares son los puentes?
En el caso que nos ocupa y preocupa, como es el impacto ambiental y social de los puentes existentes sobre el Canal y la amenaza de otro nuevo, cabe analizar qué calidad de lugares son los puentes y qué podemos esperar de otro nuevo.
Entre Distrito Sur y Valdefierro existen -sin contar las dos pasarelas metálicas- siete puentes que cruzan el Canal. Se puede calificar a estas infraestructuras estudiando someramente el uso que hacen las personas; si permanecen en el espacio y si establecen relaciones entre ellas y con el espacio.
A la vista de lo observado se puede considerar que existen dos tipos antagónicos. Por una parte, los puentes hostiles a las personas, por los que raramente transitan peatones, y puentes que permiten la estancia y el encuentro. Y la diferencia entre ambos tipos la marca si existe o no circulación de automóviles.
El primer caso lo representa bien el doble puente de avd. Gómez Laguna, una de las vías de mayor tráfico rodado de Zaragoza que conecta el centro con los nuevos barrios de la periferia y polígonos industriales. Con el paso de miles de personas, anónimas, encerradas en su automóvil, sería el paradigma de espacio de tránsito fugaz. En igual circunstancia se hallan los otros puentes sobre el Canal, tanto el de calle Marcelino Álvarez como los otros dos que conectan con carretera de Madrid.
Ello coincide con lo que Alcoberro destaca como caracteres de los no-lugares, espacios para trasladarse de un sitio a otro, construcciones instrumentales, lugares sin atributos, sin sustancia, inseparables de la prisa y la aceleración y del nerviosismo propio de la sobremodernidad.
| Puente de En Medio sobre el Canal. Permite el encuentro y la convivencia © JAD 20260913 |
El puente sobre el Anillo Verde es un punto más de todo el corredor por el que la gente pasea, va en bici o hace deporte, en solitario o en grupo, y quizás sea más representativo de un lugar antropológico ya que es un espacio al que se va a disfrutar y ocupar. El puente de En Medio actúa, en cambio, más como un elemento aislado pero está integrado en el entorno y esto lo hace apropiado para el encuentro y el saludo. Además entraría en la categoría de lugar histórico pues forma parte del conjunto del Canal como Bien de Interés Cultural.
¿Qué podemos esperar del nuevo puente?: ser atropellados por la sobremodernidad
| Camino de la margen derecha del Canal. Refugio contra el viento y el calor Lugar para estar y permanecer © JAD 20260823 |
El vial de acceso y el puente que se proyectan sobre el Canal entre Valdefierro y Montecanal es demandado para el paso de coches. Lo han defendido por activa y por pasiva entusiastas del automóvil y lo quieren para ir más rápido, para pasar lo más rápido posible. Pasar sin permanecer. Una prueba más de la aceleración en la que se vive en la sobremodernidad.
Y es el automóvil el que convierte los lugares que ocupa y transita en no-lugares. El ruido, la velocidad con la amenaza de accidente, los humos, la artificialización del medio con hormigón y asfalto, degradan el medio físico y convierten los espacios ocupados por los coches en lugares a evitar. Si a esto le sumamos la destrucción que conlleva de parajes donde la gente pasea, busca silencio, sombra y refugio del viento, la pérdida es doble.
En el caso que nos ocupa, el nuevo puente y el vial de acceso no sólo crearían un no-lugar, sino que romperían un lugar antropológico, destruirían el camino del Canal, un auténtico refugio climático y nos obligarían a encerrarnos en casa en verano con el aparato de aire acondicionado si lo tenemos y podemos pagarlo, o a refugiarnos en el centro comercial hasta que el vigilante de seguridad nos eche.
J. A. D.
Bibliografía:
Alcoberro, Ramon. Notas sobre los no-lugares de Marc Augé. Filosofia i Pensament.
Alcoberro, Ramon. Revisando los no-lugares. Filosofia i Pensament.
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