EL AUTILLO EUROPEO: EL PEQUEÑO BÚHO MIGRADOR

Autillo adulto en un ciprés del Canal en Zaragoza © Gustavo Sarria

Con cada llegada de la primavera, el entorno  del Canal Imperial recobra la vida. La subida de temperaturas propicia el desarrollo vegetal, la eclosión  de insectos y otros invertebrados, así como la llegada de aves migratorias que pasaron el invierno en África.  Puesto el sol,  el canto aflautado del autillo europeo (Otus scops) desde la rama de un árbol  nos indica que un nuevo ciclo natural está comenzando.

 

Ejemplar adulto de autillo en el Canal en Zaragoza © Gustavo Sarria

 

Con 20 cm de longitud, 50 cm de envergadura y unos 100 g de peso, este pequeño búho, migrador transahariano, presenta una coloración pardo grisácea muy críptica, con unos pequeños penachos a modo de orejas que descomponen  más  su figura   dotándole de un camuflaje perfecto entre el ramaje.   

Hembra de autillo incubando © David Carpi

Para nidificar ocupa oquedades naturales en los árboles viejos  del Canal, o nidos de pájaros carpinteros (Picus sharpei),  viejas plataformas de córvidos,  así como las cajas  nido instaladas para favorecer su reproducción. La puesta,  de entre 3 a 6 huevos, es incubada exclusivamente por la hembra durante unos veinticinco días. Los pollos  permanecen en el nido tres semanas, siendo alimentados por ambos progenitores, fundamentalmente con insectos (escarabajos, grillos, saltamontes y polillas que capturan en vuelo).  Acompañan su dieta  con otros invertebrados, pequeños reptiles (salamanquesas) y micromamíferos (ratones y musarañas).  Una vez abandonan el nido  los pollos siguen dependiendo de los padres dos o tres semanas más, deambulando entre las ramas de los árboles hasta que son capaces de volar correctamente y cazar por sí mismos.

Pollo de autillo en nido © Javier Ruiz Alba

Durante la primavera y todo el verano, en los paseos vespertinos  en torno al Canal Imperial, puede disfrutarse del canto aflautado de este búho, de  las respuestas de las hembras y las llamadas de los pollos solicitando alimento, siendo todas estas vocalizaciones el indicio claro para detectar su presencia en distintos puntos.

  


 

 Hay que hacer especial hincapié en la dependencia de esta especie de árboles maduros que ofrezcan cavidades.

 

Adulto de autillo en hueco natural en un árbol del Canal © Gustavo Sarria

 

El autillo europeo es la rapaz nocturna que mejor se ha adaptado a nuestros medios urbanos ocupando riberas, parques y zonas arboladas. No obstante,  es una de las especies de búhos que está sufriendo una mayor regresión en los últimos años, motivada por la pérdida sistemática de su hábitat: desaparición de árboles viejos donde nidificar y  contaminación por tratamientos con productos fitosanitarios, pero también debido a  una gestión inadecuada de parques y jardines urbanos que no fomenta el desarrollo de las especies vegetales autóctonas, necesarias para el desarrollo de una rica y variada comunidad insectos. 

Individuo adulto saliendo de una caja nido © David Carpi

La plantación de especies exóticas, así como los continuos desbroces masivos de vegetación autóctona, uniformizan de tal modo el paisaje que se imposibilita el establecimiento de comunidades vegetales  estables,  necesarias para el desarrollo de insectos y otros invertebrados, base de la dieta del autillo y otras muchas aves.  El autillo,  ante la  falta  de los  insectos necesarios en su dieta,  recurre en las ciudades a consumir mayoritariamente cucarachas (Blatta germanica), contrayendo una enfermedad parasitaria que  causa la muerte de los pollos a las dos o tres semanas de vida.  Es un ejemplo de cómo la pérdida de biodiversidad puede ser causa de zoonosis y de otras enfermedades. 

J. Ruiz Alba 

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